«No te preocupes, mejor ocupate»

No te preocupes, mejor ocupate...

Hay una gran diferencia entre prever una dificultad y preocuparse por ella.

Al hacer planes parece razonable prever ciertos obstáculos complicados en el camino.

En la medida en que puedas anticiparte a ellos para estar esperándolos y si das los pasos necesarios como para minimizar su impacto, harás que tus esfuerzos resulten muchísimo más efectivos.

Sin embargo, preocuparse por los problemas que eventualmente podrían aparecer, genera una dinámica completamente diferente.

La preocupación te predispone a quedar atrapado por obstáculos que podrían no materializarse jamás.

¿Cuáles son las cosas que tus preocupaciones no te están permitiendo conseguir?

Si hay algún aspecto que te preocupa, lleva a cabo las acciones necesarias como para aliviar esa sensación.

Luego líbrate de tus preocupaciones y sigue adelante con tus cosas. Siempre que intentas algo ambicioso tienes la posibilidad de fracasar.

Pero si no lo intentases, el fracaso no sería sólo una posibilidad, sino una certeza.

En lugar de preocuparte por lo que podría suceder ponte en movimiento y utiliza tu energía para lidiar con lo que realmente esta ocurriendo.

Esa es la manera de hacer que… las cosas pasen.

No hay tempestad sin calma…

No hay tempestad sin calma...

Voy a seguir adelante aunque todo parezca perdido. Voy a insistir porque la perseverancia convierte en fuerte al débil.

Aún tengo fuerzas como el atleta que llega a la meta, feliz de haber superado los instantes de desaliento.

Con una firme confianza soy capaz de alejar las dudas y con una esperanza recia soy capaz de dominar el desánimo.

Me abro camino como el agua que avanza incontenible hacia el océano. Vuelvo con la tenacidad de las gaviotas cuando el viento es contrario.

Sé que puedo recobrar el entusiasmo si recuerdo triunfos vividos y crisis que antes he superado.

Sé que nada me puede detener si cuento con aquellos que me quieren, con el poder de la fe y la energía del amor.

No hay tempestad sin calma y no hay noche sin amanecer. No me desespero porque el abecedario del dolor también tiene su letra zeta. Con mucha fortaleza voy a salir adelante ya que ninguna crisis doblega a las almas fuertes.