Enseñanzas de la vida

 roza-buton-lepestki-968

La vida me enseñó mucho:

a perdonar sin entender porque pasan las cosas,

a amar sin que me amen,

a sentir sin que me sientan,

a tolerar sin que me toleren,

pero no me ha enseñado a sobrellevar la soledad,

a vivir sin una caricia,

sin un abrazo,

a levantarte a la mañana

y no encontrar nadie a tu lado,

a sentirte menos que nada

a querer gritar: estoy aquí, que me oigan,

pero también me ha enseñado

a recordar las cosas bellas,

el amor sublime de una madre,

la mirada tibia de un padre

y el acogimiento de tener simplemente la vida,

que ya es mucho pedir

y sentir que teniéndola

todo aquello que he escrito

puede cambiar algún día,

porque no olvides que amar, sentir, tolerar

y perdonar son parte de la misma vida.

Hoy es un buen día para empezar

priroda-cvety-maki-lepestki-1732

Hoy es un buen día para empezar,
cancelar mis deudas y reorganizar.

Comer a mis horas y dejar de fumar,
antes de que el cuerpo empiece a reclamar.

Hoy es un buen día para respetar,
a ese rayo de sol que me viene a despertar.

Y dejar todo atrás, lo mejor será empezar.

Hoy es un buen día para empezar,
hacer borrón cuenta nueva y dejar todo atrás.

Conseguirme una novia y dejar de saltar,
de cama en cama sin hallar mi lugar.

Hoy es un buen día para saludar,
a mi peor enemigo y decirle que tal.

Y dejar todo atrás lo mejor será empezar.

Por que el balance de las cuentas de la cosa existencial,
arrojan un terrible saldo, que se llama soledad.

Por eso es que es un buen día
para empezar.

Porque hasta hoy he sido
solo una ensarta de moléculas.

Un sube y baja de la sangre,
un armazón de calcio con articulación.

Porque hasta hoy he sido
solo algo que llena la nada.

O quizá solo el juguete predilecto
de algún niño extraterrestre
que juega conmigo a los humanos.

Hoy es un buen día para empezar,
que mas da lo que fuere, frente a lo que vendrá.

Tirar los rencores en algún lugar,
que de tanto acumularse, me van a reventar.

Hoy es un buen día para olvidar,
todas aquellas cosas que me hicieron llorar.

Y dejarlas atrás lo mejor será empezar.

Y olvidar los problemas económicos que redundaron en gastronómicos.

Y mis ansias de poder, que pretendían trascender.

Por eso es que es un buen día, para empezar.

Autor desconocido

¡VUELVE A EMPEZAR!

nebo-oblaka-solnce-zakat-7617Aunque sientas el cansancio;
aunque el triunfo te abandone;
aunque un error te lastime;
aunque un negocio se quiebre;
aunque una traición te hiera;
aunque una ilusión se apague;
aunque el dolor queme los ojos;
aunque ignoren tus esfuerzos;
aunque la ingratitud sea la paga;
aunque la incomprensión corte tu risa;
aunque todo parezca nada;
¡VUELVE A EMPEZAR!

Autora: Cecilia Prezioso

¿Vale la pena vivir la vida?

zakat-nebo-solnce-pole-cvety

“Si se pudiera proteger a los acantilados de las tormentas, nunca podría admirarse la belleza de sus quebradas”

Elizabet Kübler

Muchas veces hemos sentido que la vida no vale la pena vivirla. En un caso extremo, escuché en la radio a una mujer que decía: “No quiero tener hijos, porque solo se viene a este mundo a sufrir. Y quiero ahorrarles ese sufrimiento”.

Pero… ¿Realmente la vida es así? ¿O nosotros la hacemos así?

Lo que realmente te hace sufrir, no es la vida en sí… son tus expectativas respecto a cómo debería ser el mundo o cómo debería actuar tal persona.

Por ejemplo, cuando te enojas con tu pareja porque no llegó a tiempo o no te expresa su amor como a ti te gustaría que lo hiciera.

Entonces, lo que te daña no es tu pareja… son tus pensamientos y emociones con respecto a como debería actuar tu pareja, de acuerdo a la etiqueta del hombre o mujer perfecto que tienes.

Si sufres porque la vida es cruel… es porque tienes un concepto equivocado de lo que realmente es. Crees que en la vida todo debería ser felicidad.

Imagínate que piensas que un bosque debe ser con puras rosas, ríos limpios, venados corriendo, un sol reluciente y una suave lluvia.

Pero cuando vas a uno ¡Oh sorpresa! También hay insectos, serpientes… y la lluvia ¡es un diluvio!

Imagínate sufriendo porque lo encontraste así y diciéndote “No vale la pena estar en un bosque, es horrible: serpientes, bichos ¡que horror!” ¿No tiene sentido verdad?

En el fondo sabes que así es un bosque. No como tú pensabas que era. Lo que puedes hacer, es estar alerta contra las serpientes. También, cubrirte para que la lluvia no te moje.

Y disfrutar las rosas que veas y los venados.

Simplemente aceptas la naturaleza como es y no te lamentas. Te adaptas a ella.

En la vida, es igual. Cuando la vemos como un paquete completo, en el que hay amor, muerte, instantes imborrables y fracasos dolorosos, la aceptas como es.

A partir de esa aceptación, puedes adaptarte a ella. Pregúntate que capacidad dormida en ti, necesita salir a flote cuando te enfrentes a un nuevo desafío.

Por ejemplo, yo de niño no sabía bailar salsa. La necesidad de gustarle a las niñas me hizo aprender ¡Ahora he llegado hasta dar clases de baile!

Me daba miedo hablar en público. Era muy tímido. La necesidad y las circunstancias me obligaron ha hablar en público ¡Ahora soy conferencista! Imagínate cuantas capacidades dormidas en mí, se han despertado por la necesidad.

Siempre pregúntate ¿Qué capacidades dormidas en mi tienen que salir a flote con este desafío?

El dolor y las derrotas son una gran oportunidad para replantearnos como estamos viviendo la vida. Te confieso que acostumbro caminar cerca de los bosques, lejos de la gente, cuando las tormentas de la vida hacen que se me pongan las cosas difíciles.

Anclarme dentro del ruido cotidiano cerca de la naturaleza, dándome un breve espacio para reflexionar acerca de mis desafíos actuales y replantearme nuevas metas, ha sido invaluable para mi.

Si no, ya me habría vuelto loco.

Te recomiendo que hagas lo mismo. Busca un espacio diario de reflexión.

Todos somos producto de nuestras reacciones ante los retos. Somos hermosas quebradas hechas por las tormentas de la vida.

“Un guerrero acepta su suerte, sea cual sea, y la acepta con total humildad. Se acepta a sí mismo con humildad, tal como es; no como base para lamentarse, sino como un desafío vital”

Juan Castaneda

Tus circunstancias acéptalas como son, y pregúntate “¿Qué puedo hacer al respecto?” Te sorprenderá como a mí lo sencillo que es solucionar un problema, una vez que dejes de pensar en el y te enfoques en resolverlo.

Generalmente, las mejores oportunidades de nuestra vida, vienen disfrazadas de problemas.

No importa cuales sean estos. Siempre existe una solución.

Así que ¡ha disfrutar la vida se ha dicho!

Colaboración de Edgar Martínez