HOY DECIDO SER FELIZ DEJAR ATRÁS LAS CARGAS DEL PASADO, HOY DECIDO PERDONAR

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Existen recuerdos, situaciones, acontecimientos, personas, que más que huellas han dejado heridas en el alma y se convierten en la piedra en el zapato que no nos deja avanzar puesto que duele y lastima cada vez que intentamos caminar.

Es necesario aprender a perdonar.

El perdón que sana el dolor del alma, es el sentimiento que devuelve la esperanza, es el milagro que renueva o restaura, es la magia que nos permite recordar sin sufrir, y muchas veces olvidar aquello que tanto nos hizo llorar, nos robó la fe, en el amor, en la amistad, en Dios, en uno mismo o en los demás.

Por ello debemos aprender a Perdonar, quizás a Dios, no porque haya hecho algo mal, sino por aquello que lo hemos de culpar: enfermedades, accidentes, consecuencias de los errores de la humanidad, infertilidades, hijos con características no esperadas, abundancias o carencias, inconformidades propias que nos impiden encontrar la paz.

Para poder renovar nuestro interior, es preciso liberar de toda culpa a Dios, aprender a descubrir y experimentar su inmenso amor y encontrar en él la sanación interior.

Perdonar al otro es liberarnos de sentimientos que causan mucho más dolor; porque nos encasillan en hechos que ya pasaron, en tormentas que cesaron, en diluvios y terremotos que aunque arrasaron con lo mejor de nosotros mismos, no todo se lo han robado.

Porque mientras nuestro corazón siga latiendo, tenemos la oportunidad de seguir viviendo, restaurando lo que está destruido, renovar el corazón herido, devolviendo la fe y la paz que se había perdido.

El perdón sale de nosotros mismos, de nuestra capacidad de amar, de volver a empezar.

El aprender a perdonar surge de esa experiencia que tengamos de Dios que nos enseñó a perdonar, saldando El mismo todas nuestras deudas, liberándonos de toda culpa, regalándonos la nueva vida en el amor que a diario nos manifiesta, en esa cruz, que más que condenarnos nos redime y nos libera.

Dios nos da esa capacidad de perdonar, de El recibimos y aprendemos el perdón que le devuelve la paz al corazón.

Hoy Pidámosle a Dios que nos enseñe a perdonar

Cuanto tiempo necesito para perdonar un día, un mes, un año.

Acaso puedo esperar para ser feliz, acaso lo soy.

Hoy decido dejar de lado el orgullo, la vanidad y decido perdonar, decido liberarme de las cargas del pasado.

Hoy decido ser libre.

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