Aprende a regalar tu ausencia a quien no valora tu presencia

Aprende a regalar tu ausencia a quien no valora tu presencia..

ssd80

No solemos valorar lo que tenemos. De hecho, solemos desaprovechar y posponer las oportunidades que tenemos de relacionarnos con nuestros seres queridos.

Esta dejadez a veces se complica cuando personas que en principio deberían apreciarnos, nos desprecian. Las situaciones de este tipo son muy dolorosas y es por eso que debemos dejar de taparnos los ojos y comenzar a remediar esta situación.

La frase que encabeza este apartado no es solo una frase hecha, sino una realidad. Tenemos esa mala costumbre de no valorar el momento presente y de apreciar lo que lo que no tenemos o lo que ya hemos perdido.

Cuando sufrimos porque alguien nos ignora no nos percatamos de que eso no es reflejo de nuestra valía personal y que lo más probable es que esta persona no lo haga porque está acostumbrada a tenernos a su vera.

A veces, de hecho, las parejas rompen estos círculos viciosos separándose y rompiendo su relación pero el tiempo les hace sentir que se echan de menos.

De todas formas, no vale de nada luchar contra viento y marea por una persona que no mueve ni un dedo por ti. No sirve ayudar constantemente a alguien que no está interesado en atendernos. No nos hace bien dar sin recibir.

No podemos dedicarnos a los demás y olvidarnos de nosotros. Y es que la única gratitud sin la que no podemos vivir es la gratitud a uno mismo, pues es el pilar del amor propio y el cimiento de nuestro crecimiento personal.

El poder de alejarse de lo complicado en nuestra salud

Cuando nos enfrentamos a situaciones complicadas en las que alguien importante nos ignora, podemos hacer uso de la indiferencia.

Conseguir que lo que alguien haga o no haga no nos afecte actúa como un bálsamo. Puede que al principio nos cueste, pero vale la pena el esfuerzo cuando se trata de evitar nuestro deterioro emocional.

Quedarse cerca de alguien puede ser ir demasiado lejos para nosotros, por lo que una buena solución es obsequiar a estas personas con nuestra ausencia. Si optamos por esta opción, es posible que iniciemos una lucha interna entre la que nos debatamos entre esperar a que vuelva o reiniciar nuestra vida de manera definitiva.

Ambas actitudes resultan dolorosas a corto plazo pero, sin lugar a dudas, convivir con nosotros mismos es la más deseable.
Es probable que, en estos casos, se nos queden muchísimas cosas por decir. El dolor, los reproches y todas nuestras emociones no pueden quedarse dentro de nosotros mismos, debemos de sacarlas de alguna manera, aunque sea imaginándonos que tenemos a esa persona de frente, aunque sea rasgando papeles o golpeando cojines.

Una buena opción es escribir una carta a esa persona que te lastimó en la que expliques los motivos que te han hecho partir y cómo te has sentido. Una vez que los sentimientos y las emociones del momento queden escritos, lo mejor es deshacerse de la carta y liberarnos de manera simbólica de esas sensaciones.

Libera tu dolor y perdona

“Cuando mantienes tu resentimiento hacia otra persona, estás amarrado a esa persona o a esa situación, por un vínculo emocional que es más fuerte que el acero. Perdonar es la única forma de disolver ese vínculo y lograr la libertad.

Darle alas al sufrimiento es la única manera de no hacer de nuestro cuerpo la tumba de nuestra alma. Detrás de nuestro coraje, de nuestra rabia y de nuestra ira por la impotencia de sentirnos poco valorados, se esconde una gran tristeza y una sensación de humillación infinita.

Por esta razón, tenemos que trabajar nuestra decepción y dejar de caminar jugándonos la vida. Entonces será el momento de dejar atrás y de no olvidarnos de que son situaciones comunes que encierran en ellas una gran semilla de crecimiento y de liberación.

Pruebas, hay dolor, hay desesperación

10494800_10152533517111772_2127775261873427269_nHay pruebas, hay dolor, hay desesperación, cuantos de nosotros hemos querido tirar la toalla en este momento, no vemos respuesta y todo nos causa dolor, a lo mejor estamos pasando por un dolor físico, algún familiar o amistad falleció, no tenemos trabajo o simplemente nos sentimos con alguna depresión física.

Simplemente hoy cargamos con un gran dolor, pero el día de mañana tendrá su fruto, solo entreguemos a Dios el Hoy, mañana nos reiremos del ayer sabiendo que nuestro dolor y angustia fue quitado.

Dejemos que Jesús sea quien tome nuestra vida y nuestro hoy, Dios ya nos dio una felicidad, Jesús es nuestra Felicidad, solo esta que la reclamemos. No sufras mas, Jesus es la unica felicidad eterna, la unica felicidad que no cuesta, la unica felicidad y esperanza que tiene valor.

Mantén los ojos en el Señor Espera con ilusión el Cielo, y te ayudará a soportar algunas de las cargas y pruebas por las que pasas ahora, al darte cuenta de que sólo durarán un momento! Ahora ves por espejo, oscuramente, pero dentro de poco todo estará claro y comprenderás (1Cor.13:12).

No se cual es tu situación el día de hoy, Jesús tiene en sus manos este momento de angustia y dolor, solo recuerda Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (San Juan 3:16), reconoce que le has fallado, que has dejado de hacer su voluntad, “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” (Romanos 3:23), sabes el quiere mostrarte una vida nueva una vida con sentido, “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Solo debes de reconocer que El es quien puede salvar tu vida, “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (San Juan 1:12).

Si estas dispuesto a que Jesús tome el control de tu vida repite estas palabras, Señor Jesucristo: Gracias porque me amas y entiendo que te necesito. Te abro la puerta de mi vida y te recibo como mi Señor y Salvador. Ocupa el trono de mi vida. Hazme la persona que tu quieres que sea. Gracias por perdonar mis pecados. Gracias por haber entrado en mi vida y por escuchar mi oración según tu promesa en el nombre de Jesús, AMEN.